Nos enseñaron a pedir perdón por existir
Maternidad, rabia y la decisión de dejar de vivir con máscaras
A pesar de haber recorrido caminos muy distintos, de ser bastante opuestas en la forma en que nos proyectamos y nos desenvolvemos socialmente, compartimos un único concepto y una misma filosofía de vida: vivir y dejar vivir.
Las raíces de mi caos
Manual incompleto para no traicionarse
El tiempo todo lo cura. O eso dicen.
¿Para qué?
Noviembre.
El mes de la tormenta y el caos.
El de las ilusiones y nuevas visiones.
Mágico y salvaje, donde todo brota sin control.
Agua pasada no mueve molinos...
Las montañas me recibieron,el agua fluyó,y el frío volvió a recorrer mis venas. La sangre circuló de nuevo,libre de ponzoña,inmunizada contra el veneno de mis recuerdos y pensamientos. Molinos y viento barrerían el eco de lo que fui. En la tormenta me adentré, renegué de la calma y del agua estancada,para surcar nuevos horizontes.Me dejé arrastrar...
Sumando nuevas páginas, inicié un nuevo año, uno más del que aprender... y emprender. Renací de un estado suicida, de haber sido perseguida o temida. Dejé atrás la imagen distorsionada que me devolvía el reflejo, para por fin sentirme a mí misma, auténtica, sin disfraces ni concesiones.
Balance anual,nada parece igual...
No era el momento más adecuado para buscar la serenidad de la soledad, pero, ¿cómo poner fin a este año sin regalarme la oportunidad de reflexionar sobre todo lo que he vivido? Pensar en las huellas que este ciclo ha dejado en mí: las que me han llevado a explorar nuevos caminos, a soñar con horizontes lejanos, a desconfiar de...
Y así fue...
Y así fue como predijo lo que observó con sus propios ojos, y como sucedió lo que con certeza proyectó.








